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Razones por las que debemos aprender a escuchar

Guatemala, 19 de Marzo 2019

Creemos que aprender a escuchar es algo sencillo. Sin embargo, son pocas las personas que saben escuchar activamente a otras.

Quizás esto resulte así porque escuchar implica no juzgar, no criticar, dejar todo estereotipo implantado en nuestras mentes a un lado y empatizar.

Como podemos observar, hacen falta elementos que nos cuesta bastante trabajar. Sin embargo, si aún no se ha animado a aprender a escuchar de verdad, quizás estas razones lo convenzan de lo contrario.

1. Aprender a escuchar nos permite asimilar conocimientos

Tendría que haber un equilibrio entre escuchar y hablar. Porque, a veces, solo queremos ser escuchados y no nos damos cuenta de que así se reducen nuestras posibilidades de aprender.

Ver el mundo desde la perspectiva de otras personas, nutrirnos de sus experiencias y prestar atención a cómo han salido de situaciones muy delicadas puede resultarnos de gran ayuda en un futuro.

Para ello, debemos desprendernos de todo estereotipo y juicio que impida que nuestra mente asimile nuevas formas de pensar y ver las cosas.

Tenemos que recordar que nuestra manera de ver el mundo no es la única, ni la más correcta, ni la única válida.

Nos equivocamos constantemente considerando como cierto solo lo que nosotros vemos. No obstante, cambiar esto nos traerá muchos beneficios.

Podemos aprender muchas cosas de los demás si nos damos la oportunidad de hacerlo.

¿Está dispuesto a aprender a escuchar para empezar a nutrirse de conocimientos?

2. Estreche vínculos entre personas

Lo más importante para establecer una relación fuerte, resistente y en la que la confianza esté presente es el hecho de aprender a escuchar al otro.

Porque, cuando escucha a otra persona, le está transmitiendo una gran cantidad de cosas. Por ejemplo, que:

  • Estará ahí para ella.

  • Puede contar con usted para lo que sea.

  • Puede ser libre para expresarse.

  • No será juzgada por su comportamiento.

En definitiva, todo lo que deseamos en el momento en el que le abrimos nuestro corazón a alguien.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, cuando estamos escuchando a la otra persona hablar de lo que le ha sucedido, por nuestra mente empiezan a pasar experiencias personales.

De esta forma, empezamos a no escuchar adecuadamente y terminamos centrándonos en nosotros.

Muchas personas muestran eso cuando aprovechan la mínima oportunidad para decir “a mí me ha pasado lo mismo”, “¡ah! Pues, ¿sabe? A mí ayer…”.

La consecuencia es la misma: no sabemos escuchar.

Por lo tanto, el vínculo no se estrechará ni será tan fuerte como desearíamos.

3. Escuchar significa madurez

En el momento en el que es consciente de que es capaz de escuchar a otra persona sin anteponer los problemas que lo asolan, esto quiere decir que ha crecido.

Ha aprendido a escuchar, a centrarse en la otra persona sin desear ser el protagonista, has sido capaz de desechar prejuicios y críticas que lo impiden ver con claridad lo que intentan transmitir.

El hecho de que los demás cometan errores no implica que usted deba posicionarse al respecto. Simplemente, escuche, acepte y aprenda de lo que le están diciendo.

Juzgar desde un principio puede hacer caerse en un gran error, pues nadie sabe si lo que ahora penaliza es en lo que en un futuro se verá inmerso.

Aprender a escuchar es muy difícil y requiere de un trabajo por el que muchos no están dispuestos a apostar. Sin embargo, los beneficios que te aporta son inmensos.

Todos queremos ser escuchados. Por eso, el primer paso es aprender a hacerlo nosotros.

Llegado el momento, encontraremos a esa persona con la que hablar sin miedo a que nos juzgue, a que, en cuanto nos demos la vuelta, piense lo peor y nos critique por detrás.



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